Leo en El Confidencial un artículo sobre la compra-venta de viviendas y me encuentro con una frase mítica de Ignacio Martínez, director comercial de la promotora Irea, que refleja muy bien la cultura financiera de este país.
"Si puedo pagar la cuota, qué más me da el precio. Lo que importa es la financiación".
¡Ole! ¡Con un par! Es decir, que si me venden un televisor a 40 millones de pesetas, lo que más importa no es la salvajada de sobrecoste que estoy pagando. Es más, lo que más importa no es que financiándolo, la empresa financiadora acabe pagando un 50% adicional del piso. ¡Lo que importa es que mi cuota a 40 años sea asumible!
No, señor Martínez. Así podrá engañar a algún comprador despistado, pero lo que importa no es la financiación, lo que importa es el global. Yo no quiero facilidades de financiación para comprar un bien inflado hasta la médula para así usted no tener que bajar los precios. Lo que quiero es un bien que cueste acorde a lo que vale, y la vivienda, a día de hoy en España, no lo es.