sábado, 31 de marzo de 2012

Lo que importa es la financiación

Leo en El Confidencial un artículo sobre la compra-venta de viviendas y me encuentro con una frase mítica de Ignacio Martínez, director comercial de la promotora Irea, que refleja muy bien la cultura financiera de este país.

"Si puedo pagar la cuota, qué más me da el precio. Lo que importa es la financiación".

¡Ole! ¡Con un par! Es decir, que si me venden un televisor a 40 millones de pesetas, lo que más importa no es la salvajada de sobrecoste que estoy pagando. Es más, lo que más importa no es que financiándolo, la empresa financiadora acabe pagando un 50% adicional del piso. ¡Lo que importa es que mi cuota a 40 años sea asumible!

No, señor Martínez. Así podrá engañar a algún comprador despistado, pero lo que importa no es la financiación, lo que importa es el global. Yo no quiero facilidades de financiación para comprar un bien inflado hasta la médula para así usted no tener que bajar los precios. Lo que quiero es un bien que cueste acorde a lo que vale, y la vivienda, a día de hoy en España, no lo es.

Comienza Semana Santa con la gasolina y el gasóleo por las nubes

Como todos los años, en Semana Santa se prevén un porrón de millones de desplazamientos, cosa que, en la mente de un ávido recaudador, se traduce en millones de euros que llevarse a bolsillos si podemos lograr una relación impositiva. Y, ¡cómo no! ¡Tenemos la gasolina!

Si estos últimos días (u hoy o los venideros) están cogiendo el coche para ir a trabajar, os estaréis dando cuenta de que el precio del carburante no para de subir, llegando hasta 1,55 euros el litro de gasolina o más de 1,4 el litro de gasóleo, que no es ninguna broma (estamos hablando de 250 de las antiguas pesetas). Esto quiere decir que llenar un depósito de gasolina sale por 81,31 euros, mientras que el de diésel se quedaría en 76,36 euros. A nada que te vayas un poco lejos, dos depósitos te van a caer, y la broma del viaje de Semana Santa te va a salir por más de 150 euros sólo en gasolina...

Piense que cada vez que repuesta en una estación de servicio, más del 50% del dinero gastado va a parar a las arcas del Estado.

Fuente | El Mundo